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Actor y bailarín. Fue el último "Gastón", el "malo" de "La Bella y la Bestia", un musical que cumplió dos años en cartel en el Teatro Lope de Vega de Madrid. Su carácter latino le catapultó al éxito con el primero de sus trabajos, Las cosas del querer, de Jaime Chávarri, película que le consagró internacionalmente. A partir de entonces llegaron títulos como Átame, Demasiado Corazón, Kika o Bámbola, entre otros. Y es que Manuel Bandera reconoce que se le "abren las carnes" cada vez que la oportunidad de trabajar en teatro se cruza en su vida. Aparte de su debut en La Bella y la Bestia, Manuel se reenganchó este año a la gran pantalla con dos producciones sudamericanas: El lado oscuro del corazón II, de Eliseo Subiela (con quien ya trabajó en la primera parte), y Nowhere, de Luis Sepúlveda. |
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Alejandra
Martín es una artista joven que cuenta con una intensa experiencia
en los escenarios. Tuvo muy clara su vocación desde niña
por lo que en cuanto pudo inició su formación en el canto,
el baile y la interpretación, sin dejar de trabajar en un contínuo
contacto con el público. |
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Santiago es un artista
polifacético que desparrama humor por los cuatro costados. Cuando
vino al mundo allá por el sesenta y algo, Dios hizo un pacto
con él: Le dotaría del ingenio más cómico,
agudo e intuitivo, y le colocaría entre pecho y espalda un corazón
que se mantuviera siempre joven, pero a cambio tendría que sufrir
una cierta insensibilidad en sus piernas siempre que atravesara de noche
el Mississippi. Tras explotar esos dones innatos en una lista interminable de programas de televisión, Santiago se convirtió en un "Rambo" melenudo que no sentía las piernas. Puso el punto de humor en series como "Lleno por favor", "Villa Arriba y Villa Abajo", "¿Quién de la vez?" y "Médico de familia", hasta que su genialidad le llevó a encerrarse en una lámpara maravillosa con Ala Dina. Por su extraordinario buen carácter, Santi podría ser un amuleto de la buena suerte. Siempre estuvo junto al brazo tonto de la ley, y "Torrente" se lo llevó a su "Misión en Marbella". Como mantiene intacto su corazón de niño, se pintó verde la calva para subirse a un escenario por primera vez y, en zapatillas, corretear tras 101 Dálmatas, librándolos de la malvada Cruella De Vil.
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